Los zapatos
¡Hey! Muchas gracias por visitar mi blog.
¿Qué tal chicos? Hoy, les presentaré una historia que inventé, esto es en base a una actividad, en donde tengo que crear una historia y narrar a modo de un personaje protagonista.
Ésta es mi historia, espero les guste.
¿Qué tal chicos? Hoy, les presentaré una historia que inventé, esto es en base a una actividad, en donde tengo que crear una historia y narrar a modo de un personaje protagonista.
Ésta es mi historia, espero les guste.
Mi nombre es Adrián, tengo 55 años, soy un hombre
que vive solo en un barrio de mala muerte, pero no me importa, ya que, he
vivido siempre aquí, rodeado de malhechores que de malhechores no tienen nada,
puesto que con mi navaja y escopeta salen corriendo como señoras gritonas de
mercado. Para ser honesto, odio el ruido y odio a los mocosos que se la pasan
merodeando en mi jardín, lo único que quiero es silencio y que mis plantas no
terminen pisoteadas con las estúpidas pisadas de niños revoltosos.
Me gusta
beber cerveza y ver partidos de béisbol en la televisión hasta que me quedo
dormido, debo admitir que entre sueños he estado escuchando unos cuantos pasos
dentro de mi casa, soy un hombre que no cree en Dios ni cosas espirituales,
pues para mí esas cosas no existen, así que, siempre he descartado la idea de
que esté escuchando fantasmas o espíritus, aunque, ésta vez no sé qué ocurre,
ya que, encontré un par de zapatos hace como dos días, son pequeños, como de un
niño de no más de 5 años, están ligeramente gastados y parece que hubieran
pasado por el fuego.
Había estado pensando que, mientras duermo, algún
vándalo me había querido jugar una broma sólo para hacerme enfadar, o quizá
alguno de esos mocosos ha estado merodeando por mi casa y entrado por la puerta
de atrás que aún no tiene protección. Cierto día, saqué los zapatos a media
calle y le grité a una bola de niños que andaba por ahí, les dije que dejaran
de hacer bromas, ellos me quedaron viendo raro y se miraron entre todos tan
confundidos como yo, así que, por un pequeño momento creí que quizá no eran
ellos. Volví a mi casa, saqué un par de cervezas y me dispuse a ver el partido
de mi equipo favorito de béisbol, en esta ocasión, no me dormí, y quise esperar
para ver si aquello de los zapatos era una broma de los niños del barrio.
Pasó un largo rato, el partido terminó y yo apagué
la televisión, pero, en ese preciso momento escuché cómo unos pasos se dirigían
al segundo piso, tomé mi escopeta y subí
lo más rápido que pude, cuando entré a mi habitación sólo dije “¡Te tengo!
No podía creerlo, los zapatos nuevamente estaban
dentro de mi casa, y no entendía cómo, había estado despierto y vigilando la
puerta, ya que, literalmente está cerca de la televisión, y nadie entró por la
puerta trasera ya que al abrir se escucha el rechinido de lo vieja que está.
Después de pensarlo por mucho rato, lo recordé,
tomé esos pequeños zapatos y bajé a la sala para ver una fotografía, en ella,
se veía a mi viejo yo de hace 20 años, a mi ex esposa y a mi pequeño hijo.
Analicé a detalle la foto y me di cuenta, de que eran los mismos zapatos que él
traía en esa foto, fue ahí donde lo comprendí todo.
Mi hijo había muerto en un incendio hace años,
recuerdo que para llamar mi atención solía dejar sus zapatos cerca de mí para
que yo le dijera que los pusiera junto a los míos. Desde entonces, procuro
ahora yo dejar mis zapatos junto a los suyos en donde sea que aparezcan, para
que sepa que nunca lo olvidaré.
¡Gracias
por leer!
-L

Comentarios
Publicar un comentario